La política de dar para recibir también se aplica a los negocios, y a internet. Invertir en aparecer en Google es una forma muy buena de atraer clientes a nuestras webs, y que puedan comprar los productos de nuestros clientes.
Google tiene una posibilidad de poder poner un mensaje publicitario para las búsquedas que hagan los usuarios sobre unos términos de búsqueda. Es decir, podemos poder una publicidad cuando los usuarios buscan una palabra o frase en Google.
Ese mensaje publicitario es de texto, y se paga no por aparecer, sino porque el usuario clickee en nuestra publicidad. El coste de ese click depende de cada palabra. Según lo que paguen otros usuarios, el coste el mayor. Es decir, es la ley de la oferta y la demanda. Ese es el Coste por Clic, CPC.
Inicialmente, cuando nace una web la forma más rentable de economizar las visitas es mediante el CPC y ahí se impone como absoluto rey Google con Google Adsense.
Puestos a elegir, en qué prefieres basar tu estrategia de captación de tu negocio: algoritmo de Google, o inversión de tu publicidad
La clave para que un negocio online sea de éxito son sus usuarios, conseguir visitas y fidelizarlas. Actualmente hay un camino claro de obtener tráfico, los Buscadores.
Por medio de los buscadores tenemos dos formas: CPC y SEO.
En el caso del SEO, posicionamiento orgánico en Google, es hacer nuestro site atractivo para Google y así que lo destaque mejor frente a otras webs. Esto funciona hasta que Google cambia algún rasgo de su algoritmo y ello hace que nuestra posición en el buscador cambie y puede cambiar drásticamente. Todo nuestro trabajo a la basura. Las ventajas es que es gratis, y no se paga por ello.
Si basas la estrategia en el CPC, coste por clic, tú mismo decides cuánto quieres invertir al mes y por tanto cuánto tráfico aproximado vas a tener. Tienes que luchar por pagar lo menos posible por la/las palabras que más visitas te pueda aportar. La inversión es pequeña y la puedes programar en el tiempo.
Una estrategia híbrida en buscadores es la mejor opción de corto a largo plazo, siempre y cuando sepamos cuándo bascular esfuerzos de una estrategia a la otra.
